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Violencia sexual digital

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En este Observatorio compartimos datos de proyectos sobre violencia sexual digital desarrollados en acuerdo con instituciones como INAU o el Ministerio del Interior.

En construcción

Puedes obtener más información sobre los estudios desarrollados en cada año en la sección de Metadatos.

Violencia Sexual Digital

Este análisis se basa en 511 denuncias de violencia sexual digital contra niños, niñas y adolescentes registradas entre 2019 y 2023 en Uruguay. Los datos provienen de registros institucionales del Ministerio del Interior y fueron analizados de forma cuantitativa y cualitativa por el Programa de Género, Sexualidad y Salud Reproductiva de la Facultad de Psicología (Udelar), con el apoyo de UNFPA.

El objetivo es identificar patrones de victimización, perfiles de agresores y dinámicas de detección y respuesta, para orientar estrategias de prevención y mejorar la respuesta institucional hacia niñas, niños y adolescentes. El tríptico publicado con los resultados de este análisis está disponible en línea.

* Datos de agresores disponibles en 181 de 511 casos (35,4%). Fuente: Indicadores 1 y 7.

Género de víctimas y agresores

La violencia sexual digital reproduce las desigualdades de género del mundo físico. Más de 8 de cada 10 víctimas son niñas o adolescentes mujeres, con un punto crítico a los 12 años. Del lado de los agresores, los datos disponibles muestran que casi la totalidad son varones, con mayor frecuencia adultos jóvenes de 18 a 35 años agreden a adolescentes mujeres. Este patrón expresa estructuras de poder que se trasladan también a los entornos digitales.

 

% sobre el total de 511 casos. Categorías no mutuamente excluyentes: algunos casos registran más de un tipo. Fuente: Indicadores 2 y 3.

Tipos de violencia sexual digital detectados

El grooming —el contacto y manipulación de niños, niñas y adolescentes con fines sexuales mediante tecnologías— concentra más de dos tercios de todos los casos registrados. Sin embargo, los datos muestran que no existe un único riesgo: junto al grooming se documentaron acoso sexual en línea, producción de material sexualizado infantil, suplantación de identidad, ciberhostigamiento, extorsión y divulgación de imágenes íntimas, entre otras formas. Esta última afecta exclusivamente a mujeres y se concentra en la adolescencia. La diversidad de violencias exige una prevención que no se reduzca al estereotipo del "extraño peligroso en internet".

* "Otras plataformas": diferencia hasta 100% no atribuida a las plataformas anteriores. Fuente: Indicadores 17 y 18.

Plataformas y canales tecnológicos

La violencia sexual digital ocurre, principalmente, en las aplicaciones que niños, niñas y adolescentes usan a diario. WhatsApp e Instagram concentran casi dos tercios de los casos; junto con Facebook, estas tres plataformas acumulan más de tres cuartos del total. Los videojuegos en línea, aunque con menor volumen, presentan un patrón particular: 9 de cada 10 casos registrados en esos entornos corresponden a grooming, y casi 3 de cada 4 víctimas tienen entre 7 y 12 años. Que la violencia ocurra en los mismos espacios de socialización cotidiana subraya la responsabilidad compartida de familias, educadores y plataformas.

 

¿Cómo llega el caso al sistema?

¿Quién realiza la denuncia?

¿Cuándo se realiza la denuncia?

Fuente: Indicadores 11 y 14.

Detección y denuncia

En la mayoría de los casos, son adultos —no las propias víctimas— quienes descubren la situación. Cuando las víctimas deciden hablar, 2 de cada 3 eligen hacerlo con sus madres. Esto ubica a la familia, y en particular a las madres, como primera línea de detección y denuncia. Una vez detectado el caso, la respuesta es rápida: más de 7 de cada 10 denuncias se realizan en los primeros 7 días, y más de 1 de cada 3 el mismo día del descubrimiento. Fortalecer la detección temprana es clave, porque cuando los casos se reconocen a tiempo, la protección puede activarse de inmediato.

El 55,8% del total de casos se registró durante la pandemia COVID-19 (2020–2021). Fuente: Indicadores 4 y 20.

Distribución territorial

Los casos se distribuyen de forma casi equilibrada entre la zona metropolitana (Montevideo y Canelones) y el interior del país, lo que indica que la violencia sexual digital no es un fenómeno concentrado en las ciudades grandes. Sin embargo, cuando los casos escalan al contacto físico, la proporción se invierte marcadamente: 3 de cada 4 ocurren en zonas del interior, donde el agresor suele tener algún nivel de cercanía con la víctima. Este dato señala que no todos los territorios ofrecen las mismas condiciones de protección y respuesta, y que las estrategias de prevención deben considerar esas diferencias.

Explotación sexual comercial hacia NNA

Estos datos forman parte de un estudio cuyo objetivo fue caracterizar la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes (ESCNNA) desde la perspectiva de quienes trabajan directamente con las situaciones. Fue realizado por el Programa Género, Sexualidad y Salud Reproductiva de la Facultad de Psicología (Udelar), para el Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial (CONAPEES), con apoyo de UNFPA. Participaron 135 operadores de primera línea de todo el país —de educación, salud, protección, justicia y policía— mediante una encuesta anónima y entrevistas grupales.

Los datos presentados aquí reflejan la experiencia y percepción de esos operadores, no estadísticas oficiales ni prevalencias en la población general. Se trata de una ventana hacia el fenómeno tal como se expresa en el sistema de detección y respuesta: los casos que llegan a las instituciones.

El informe con el análisis completo de los casos se encuentra disponible en línea.

¿Los casos de ESCNNA involucraron entornos digitales?

¿Cuál fue el rol de los entornos digitales en esos casos?

Fuente: encuesta a 135 operadores de primera línea, Uruguay 2025.

Dimensión digital de la ESCNNA

La explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en Uruguay ya no puede pensarse sin los entornos digitales. Más de la mitad de los casos con los que tuvieron contacto los operadores involucraron tecnologías digitales en alguna etapa del proceso —captación, coordinación, producción de material, formas de pago. Cuando lo digital está presente, su papel es considerado importante o muy importante por casi la totalidad de los operadores encuestados. Esto no significa que exista una ESCNNA "digital" separada de la "tradicional": las tecnologías participan de forma transversal en dinámicas que combinan lo presencial y lo virtual en secuencias complejas.

 

% de operadores que identificaron cada modalidad en su experiencia profesional. Fuente: encuesta a 135 operadores, Uruguay 2025.

Modalidades de ESCNNA en línea

Los encuentros presenciales con niños, niñas y adolescentes captados digitalmente y la obtención de material autogenerado son las modalidades más ampliamente identificadas por los operadores. Esto revela que los entornos digitales operan principalmente como herramienta de contacto y coordinación, y que la explotación frecuentemente se concreta de forma presencial aunque haya comenzado en línea. La producción de material en encuentros para su comercialización online es también extendida. El secuestro con transmisión en vivo es la modalidad menos identificada, aunque su presencia desigual entre sectores —más visible en el sistema de protección que en el judicial— sugiere que parte de estas situaciones no llegan al circuito penal.

 

% de operadores que reportaron cada perfil. Categorías no excluyentes: cada operador pudo seleccionar más de una opción. Fuente: encuesta a 135 operadores, Uruguay 2025.

Perfil etario y de género de víctimas

La ESCNNA afecta de forma marcadamente desigual según el género: las adolescentes mujeres de 14 a 18 años concentran la victimización identificada por los operadores, tanto en la modalidad general como en línea. Sin embargo, los entornos digitales muestran un leve desplazamiento del perfil: las niñas de 11 a 13 años y los varones adolescentes aparecen con algo más de frecuencia en la ESCNNA online. Esto sugiere que lo digital puede estar ampliando el rango etario y de género de la vulnerabilidad, y que la captación comienza a edades más tempranas —los operadores del sistema educativo identifican el inicio del proceso entre los 9 y 11 años, a través de juegos en línea con funciones de chat.

 

% de operadores que identificaron cada factor. Ordenados por prevalencia en ESCNNA en línea. Fuente: encuesta a 135 operadores, Uruguay 2025.

Factores de vulnerabilidad

El dato más revelador de este bloque es el reordenamiento de factores entre la ESCNNA general y la ESCNNA online. La pobreza extrema —el factor más mencionado en la modalidad general— cede terreno en los casos digitales, donde el acceso a tecnología e internet y la exposición a pornografía ascienden a las primeras posiciones. Esto no significa que la pobreza deje de importar, sino que los entornos digitales introducen una paradoja: la conectividad, que en principio es un recurso, puede convertirse en un vector de riesgo. La ESCNNA online no se limita a los sectores con mayor exclusión socioeconómica —puede operar en contextos de mayor poder adquisitivo, donde la retribución ya no es una canasta de alimentos sino un celular nuevo o bienes simbólicos.

 

Relación más común entre víctima y PERPETRADOR

Relación más común entre víctima y FACILITADOR/A

% sobre el total de 135 operadores. Fuente: encuesta a 135 operadores, Uruguay 2025.

Agresores: relación con la víctima

Para los perpetradores, los desconocidos mayores de 18 años y los familiares directos aparecen con proporciones similares. Pero para los facilitadores —quienes organizan o permiten la explotación sin necesariamente ejecutarla— el vínculo familiar es el más frecuente: padres, madres, padrastros o madrastras encabezan esa categoría. Esto desafía el estereotipo del "extraño peligroso en internet" como figura dominante y obliga a mirar también las relaciones de proximidad. Es importante señalar que estos datos están influenciados por desde dónde se detecta cada caso: el sistema de protección capta más situaciones intrafamiliares, mientras que el sistema policial capta más casos con desconocidos.

 

Participación de agresores según género en casos de ESCNNA en línea

Proporción de casos atendidos por cada operador con perpetrador o facilitador del género indicado

Fuente: encuesta a 135 operadores de primera línea, Uruguay 2025.

Agresores: Género

XX

 

% de operadores que identificaron cada barrera desde la perspectiva de las víctimas. Ordenadas por prevalencia en ESCNNA en línea. Fuente: encuesta a 135 operadores, Uruguay 2025.

% de operadores que identificaron cada barrera desde la perspectiva de los referentes adultos. Fuente: encuesta a 135 operadores, Uruguay 2025.

% de operadores que identificaron cada barrera desde la perspectiva de la sociedad. Fuente: encuesta a 135 operadores, Uruguay 2025.

Barreras a la denuncia

El no reconocimiento del delito es la barrera más extendida, tanto en la ESCNNA general como en la online, y desde la perspectiva de las propias víctimas. Muchas situaciones no se denuncian simplemente porque no se identifican como explotación. El miedo a represalias es la segunda barrera más mencionada, y muestra la mayor intensificación cuando los entornos digitales están presentes: los perpetradores frecuentemente poseen material íntimo con el que amenazan. La única barrera que disminuye en la modalidad online es el deseo de evitar el estigma —posiblemente porque el entorno digital genera una percepción de mayor anonimato. Estas barreras no operan solo sobre las víctimas: los operadores también reportan miedo a denunciar, especialmente en territorios pequeños donde los perpetradores forman parte del mismo entorno social.

 

Estimaciones basadas en la experiencia de los operadores, no en registros judiciales oficiales. Fuente: encuesta a 135 operadores, Uruguay 2025.

Embudo de justicia

Los datos muestran una pérdida sistemática de casos en cada etapa del proceso judicial. De los casos que llegan al conocimiento de los operadores, una proporción importante es denunciada; de esos, menos llegan a ser investigados; y de los investigados, solo una fracción resulta en condena. La caída más pronunciada ocurre entre la investigación y la sentencia. Entre los factores que explican esta pérdida: demoras de años en la asignación de fiscales, pérdida de evidencia digital por falta de incautación temprana de dispositivos, dificultades para probar el componente de retribución económica que define legalmente la ESCNNA, y el desistimiento de víctimas que, tras años de espera, se retiran del proceso. Estos datos son estimaciones de los propios operadores —las sentencias oficiales registradas en el período son sustancialmente menores.

 

Calidad de los servicios de apoyo a víctimas

Distribución completa de evaluaciones

Calidad de actividades gubernamentales

Distribución completa de evaluaciones

Fuente: encuesta a 135 operadores de primera línea, Uruguay 2025.

Evaluación del sistema

Las evaluaciones son negativas en todas las dimensiones consultadas, sin excepción. Los servicios de reparación del daño —los que deberían acompañar a las víctimas en el proceso de recuperación a largo plazo— reciben las peores calificaciones. Del lado de las actividades gubernamentales, el financiamiento de proyectos e instituciones es lo peor valorado, seguido de cerca por la ausencia de discurso público que instale el tema en la agenda política. Esta convergencia de evaluaciones negativas en todas las áreas no señala fallas puntuales sino una crisis sistémica: el problema no es la inexistencia de marcos normativos ni de protocolos, sino la brecha entre lo que está diseñado y lo que efectivamente funciona en el territorio.

 

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