Observatorio
Violencia sexual digital


En este Observatorio compartimos datos de proyectos sobre violencia sexual digital desarrollados en acuerdo con instituciones como INAU o el Ministerio del Interior.
En construcción
Puedes obtener más información sobre los estudios desarrollados en cada año en la sección de Metadatos.
Explotación sexual comercial hacia NNA
Estos datos forman parte de un estudio cuyo objetivo fue caracterizar la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes (ESCNNA) desde la perspectiva de quienes trabajan directamente con las situaciones. Fue realizado por el Programa Género, Sexualidad y Salud Reproductiva de la Facultad de Psicología (Udelar), para el Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial (CONAPEES), con apoyo de UNFPA. Participaron 135 operadores de primera línea de todo el país —de educación, salud, protección, justicia y policía— mediante una encuesta anónima y entrevistas grupales.
Los datos presentados aquí reflejan la experiencia y percepción de esos operadores, no estadísticas oficiales ni prevalencias en la población general. Se trata de una ventana hacia el fenómeno tal como se expresa en el sistema de detección y respuesta: los casos que llegan a las instituciones.
El informe con el análisis completo de los casos se encuentra disponible en línea.




Violencia Sexual Digital
Este análisis se basa en 511 denuncias de violencia sexual digital contra niños, niñas y adolescentes registradas entre 2019 y 2023 en Uruguay. Los datos provienen de registros institucionales del Ministerio del Interior y fueron analizados de forma cuantitativa y cualitativa por el Programa de Género, Sexualidad y Salud Reproductiva de la Facultad de Psicología (Udelar), con el apoyo de UNFPA.
El objetivo es identificar patrones de victimización, perfiles de agresores y dinámicas de detección y respuesta, para orientar estrategias de prevención y mejorar la respuesta institucional hacia niñas, niños y adolescentes. El tríptico publicado con los resultados de este análisis está disponible en línea.
* Datos de agresores disponibles en 181 de 511 casos (35,4%). Fuente: Indicadores 1 y 7.
Género de víctimas y agresores
La violencia sexual digital reproduce las desigualdades de género del mundo físico. Más de 8 de cada 10 víctimas son niñas o adolescentes mujeres, con un punto crítico a los 12 años. Del lado de los agresores, los datos disponibles muestran que casi la totalidad son varones, con mayor frecuencia adultos jóvenes de 18 a 35 años agreden a adolescentes mujeres. Este patrón expresa estructuras de poder que se trasladan también a los entornos digitales.
% sobre el total de 511 casos. Categorías no mutuamente excluyentes: algunos casos registran más de un tipo. Fuente: Indicadores 2 y 3.
Tipos de violencia sexual digital detectados
El grooming —el contacto y manipulación de niños, niñas y adolescentes con fines sexuales mediante tecnologías— concentra más de dos tercios de todos los casos registrados. Sin embargo, los datos muestran que no existe un único riesgo: junto al grooming se documentaron acoso sexual en línea, producción de material sexualizado infantil, suplantación de identidad, ciberhostigamiento, extorsión y divulgación de imágenes íntimas, entre otras formas. Esta última afecta exclusivamente a mujeres y se concentra en la adolescencia. La diversidad de violencias exige una prevención que no se reduzca al estereotipo del "extraño peligroso en internet".
* "Otras plataformas": diferencia hasta 100% no atribuida a las plataformas anteriores. Fuente: Indicadores 17 y 18.
Plataformas y canales tecnológicos
La violencia sexual digital ocurre, principalmente, en las aplicaciones que niños, niñas y adolescentes usan a diario. WhatsApp e Instagram concentran casi dos tercios de los casos; junto con Facebook, estas tres plataformas acumulan más de tres cuartos del total. Los videojuegos en línea, aunque con menor volumen, presentan un patrón particular: 9 de cada 10 casos registrados en esos entornos corresponden a grooming, y casi 3 de cada 4 víctimas tienen entre 7 y 12 años. Que la violencia ocurra en los mismos espacios de socialización cotidiana subraya la responsabilidad compartida de familias, educadores y plataformas.
¿Cómo llega el caso al sistema?
¿Quién realiza la denuncia?
¿Cuándo se realiza la denuncia?
Fuente: Indicadores 11 y 14.
Detección y denuncia
En la mayoría de los casos, son adultos —no las propias víctimas— quienes descubren la situación. Cuando las víctimas deciden hablar, 2 de cada 3 eligen hacerlo con sus madres. Esto ubica a la familia, y en particular a las madres, como primera línea de detección y denuncia. Una vez detectado el caso, la respuesta es rápida: más de 7 de cada 10 denuncias se realizan en los primeros 7 días, y más de 1 de cada 3 el mismo día del descubrimiento. Fortalecer la detección temprana es clave, porque cuando los casos se reconocen a tiempo, la protección puede activarse de inmediato.
El 55,8% del total de casos se registró durante la pandemia COVID-19 (2020–2021). Fuente: Indicadores 4 y 20.
Distribución territorial
Los casos se distribuyen de forma casi equilibrada entre la zona metropolitana (Montevideo y Canelones) y el interior del país, lo que indica que la violencia sexual digital no es un fenómeno concentrado en las ciudades grandes. Sin embargo, cuando los casos escalan al contacto físico, la proporción se invierte marcadamente: 3 de cada 4 ocurren en zonas del interior, donde el agresor suele tener algún nivel de cercanía con la víctima. Este dato señala que no todos los territorios ofrecen las mismas condiciones de protección y respuesta, y que las estrategias de prevención deben considerar esas diferencias.